Ya hace mucho que un tráiler no me produce una necesidad urgente de ver la película que promociona. Lo ha conseguido el muy enfermo Harmony Korine con la preview de su nuevo (y fascinante) engendro cinematográfico, “Trash Humpers”. Vean:
Ya hace mucho que un tráiler no me produce una necesidad urgente de ver la película que promociona. Lo ha conseguido el muy enfermo Harmony Korine con la preview de su nuevo (y fascinante) engendro cinematográfico, “Trash Humpers”. Vean:

Últimamente se está poniendo muy de moda usar el término “OVNI cinematográfico” para catalogar ciertas películas rarasrarasraras (como diría Papuchi Iglesias, en paz descanse). Pues bien, si hubiera que ilustrar el diccionario con un ejemplo de esos OVNIs, no podríamos encontrar mejor candidata que “Symbol” de Hitoshi Matsumoto.
No me voy a poner aquí a contarla porque nada mejor que la experimenten por ustedes mismos. Solo decir que en ella se desarrollan paralelamente dos historias aparentemente desconectadas entre si. Una en México, en el mundillo de la lucha libre (auténtico fetiche de “lo bizarro”). La otra (y aquí viene lo mejor de la función) en una enorme sala totalmente blanca, con altísimas paredes y sin puerta de salida, donde un señor en pijama se despierta sin saber como ni porqué ha ido a parar allí. Les puedo asegurar que la escena de su despertar es de lo más aterrador (a la vez que cómico) que he visto en los últimos tiempos. Dejen que se la muestre:
¿Cómo se han quedado? Pues con este arranque imagínense lo que puede venir después. Una obra maestra de lo raruzco, en la que se combinan sin complejos la estética de las instalaciones de arte moderno, la horterada, el slapstick, el México arquetípico y el puro terror existencial.
No puedo hacer otra cosa que recomendarla con todas mis fuerzas, a la vez que busco por la red la otra peli de Matsumoto, la bastante célebre (también por rara) “Big Man Japan”.
Genial actuación de Txury en el programa Turkía de Localia Coruña. No se le ocurre mejor forma de comprobar la eficacia del servicio telefónico de atención al ciudadano que haciéndose pasar por una señora arquetípica coruñesa a la que han multado por sacar la basura demasiado temprano. Descacharrante (y menuda forma de meterse en el papel):
visto en el blog de Marcus.
Fascinado me tiene el tebeo/serie de animación de Dash Shaw “Unclothed Man in the 35th Century A.D”. Les cuento: va de un señor del futuro afiliado a una organización anti-robótica. Para demostrar la supremacía del hombre frente a las máquinas, sus superiores le encomiendan la misión de hacerse pasar por un robot-modelo en clases de dibujo al natural. En maratonianas sesiones debe mantenerse totalmente quieto, libre de sudor, espasmos, parpadeos y erecciones, para que ninguno de los asistentes se dé cuenta de que se trata de una persona, quedando así patente que lo puede hacer tan bien como sus enemigos sintéticos.
¿No es ésta la alucinada metáfora definitiva sobre nuestro tiempo? ¿No nos obliga la sociedad a comportarnos como máquinas para demostrar nuestra valía como personas? ¿Le estoy dando pábulo a una ida de olla del señor Shaw? ¿Soy un robot?…