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Futurisme,¡Ora!

Viernes, 3 de septiembre de 2010

¡Huir hacia adelante, sin mirar atras!. Esta frase, así con sus signos de exclamación es la que para mí mejor define el movimiento de vanguardia  de principios de siglo (XX) conocido como Futurismo.

Lampada ad arco (1909) - Giacomo Balla

Surgido en Italia, y evolucionando con no poca afinidad con el fascismo, sus valores filosóficos (“¡Viva la guerra!”,”¡Fuego a las bibliotecas!”…) no son muy apreciados que digamos, pero hay que admitir que, en muchos aspectos, el mundo  se ha vuelto extremadamente futurista por pura inercia… El caso es que recientemente me he encontrado con dos excelentes obras fuertemente vinculadas a esta corriente artística, aunque cada una a su manera.

La primera y más evidente es la película “Vincere” de Marco Bellocchio. Digo evidente porque Mussolini es uno de sus protagonistas y tanto los futuristas como sus consignas aparecen en ella de manera explícita. El director se sirve del dramatismo exagerado, la música enfática y una narrativa “urgente” para contarnos la historia de Ida Dalser, amante y colaboradora del dictador cuando éste no era más que un periodista con ansias “revolucionarias”. Una vez ascendido al poder, Mussolini abandona a Ida y al hijo de ambos, que no reconocerá. El meollo de “Vincere” está en la lucha de Ida por conseguir ese reconocimiento, a costa de su libertad y la mismísima cordura. Un periplo emocionante a la vez que terrorífico y perturbador, en el que no cabe la razón, solo tirar hacia adelante pase lo que pase sin pensar en las consecuencias.

Yuichi Yokoyama - Viaje

Por su parte, el manga “Viaje” de Yuichi Yokoyama también tiene su punto futurista, tanto por su rupturismo gráfico y narrativo como por su temática. “Viaje” cuenta eso, un viaje de tres individuos en tren, sin diálogos, sin argumento, pero con una obsesión clara por parte del autor: capturar la sensación de movimiento, de tránsito, de velocidad. Su idiosincrasia no podría estar mejor explicada que en el manifiesto futurista de Marinetti: “…un automóvil rugiente, que parece correr sobre la metralla, es más bello que la Victoria de Samotracia”.

Yuichi Yokoyama - Viaje (2)

Yokoyama se las arregla para replicar con su abstracto trazo esos momentos únicos del viaje en tren: El sol entrando por las ventanillas en cambiante dirección e intensidad, las gotas de lluvia deslizándose sobre los cristales, los edificios pasando a toda velocidad, paisajes grandiosos que se descubren tras una curva o al salir de un túnel… una experiencia embriagadora… y muy futurista.

R.I.P. Satoshi Kon

Miércoles, 25 de agosto de 2010

Paprika (2006, Japan)
Directed by Satoshi Kon
Shown: Director Satoshi Kon

No soy muy de obituarios. En los casi cuatro años que llevo con el blog no he posteado una sola nota necrológica, pero creo que la prematura muerte del genial Satoshi Kon (46 años) bien merece unas líneas de duelo.

Porque en esta ocasión la tristeza no viene solo porque se nos ha ido un verdadero grande de la animación, sino también porque da la impresión de que al hombre le quedaba aún muchísimo que ofrecer. De sus comienzos como discípulo de Katsuhiro Otomo a principios de los noventa, fue evolucionando a una velocidad endiablada, llegando, en mi opinión, a superar a su maestro con esas dos joyas onírico-jungianas que son   “Paranoia Agent” y “Paprika”, obras que demostraron como pocas el auténtico potencial del cine de animación (en 2D para más inri) a la hora de abordar ciertos temas e historias en los que la “imagen real”, por mucho CGI que le chuten, no puede dar la talla.

En fin, nunca sabremos lo que nos hemos perdido. Solo queda esperar que siga vivo mucho tiempo en ese inconsciente colectivo que tanto le gustaba retratar (metafóricamente) en sus películas y que su legado sirva para inspirar  a futuras generaciones de autores. Sniff…

Fabuleux Destin

Jueves, 19 de agosto de 2010

Amarga parábola sobre la inmigración realizada por Ivan Brun como encargo para un monográfico acerca de las relaciones entre el cine y el cómic. No se resistió a retorcer el concepto y llevarlo a su terreno:Fabuleux-Destin-1a-copie Fabuleux-Destin-1b-copie Fabuleux-Destin-2a-copieFabuleux-Destin-2b-copie

Pueden verlo aquí a mayor tamaño.

Inception

Martes, 10 de agosto de 2010

Fui a ver “Inception” (me cuesta llamarla “Origen”) con muchas sospechas. El tráiler aireado hace ya varios meses sugería una delicatessen visual muy deudora de “Matrix”, tanto en forma como en contenido. Daba la impresión de que Nolan nos iba a colar un refrito de la mítica obra wachowskiana ahora que la teníamos un poco olvidada. Todos los que piensen como yo pueden ir tranquilos a la sala de cine, pues pese a los evidentes puntos de contacto, casi se puede considerar que ambas pelis ni siquiera pertenecen al mismo género.

Inception

Porque “Inception” es ante todo, una película de robo y estafa (heist en inglés) con la peculiaridad de que, como dice su eslogan, la mente es el escenario del crimen. Si nos abstraemos del elemento sci-fi tenemos la estructura clásica del género: Un gran golpe que solucionaría la vida del protagonista, la búsqueda de un equipo a la altura, la elaboración de un complejo plan y por último, su puesta en práctica con múltiples e inesperadas complicaciones.

INCEPTION

Pero ¿que añade el contexto onírico? Primero, aporta cierto grado de profundidad al conflicto interno de Cobb (interpretado por DiCaprio), cuyas obsesiones se verán proyectadas en ese  alucinado espacio de trabajo que es el pensamiento inconsciente. Segundo, y más importante, ofrece la posibilidad de llevar a cabo un tour de force narrativo-visual que sin duda constituye el mayor atractivo del film. Nolan demuestra una vez más que cuando un presupuesto de blockbuster se pone al servicio de un buen planteamiento argumental y narrativo, el resultado deja con la boca abierta, pese a todos los peros que se le puedan poner al producto.

INCEPTION

En ese sentido, quizás el aspecto más endeble del film sea la excesiva cantidad de reglas que rigen la tecnología de infiltración onírica. Meter de golpe al espectador en un universo con tanta ley imaginaria dificulta en ciertos momentos alcanzar la suspensión de la incredulidad adecuada y produce inconsistencias argumentales. Pero olvídense del tema. “Inception” es ante todo una experiencia audiovisual de alto nivel que no deberían dejar pasar.

INCEPTION

Tráiler:

Splice

Lunes, 2 de agosto de 2010

La última de Vicenzo Natali es una de esas películas a las que, para sacar de su “penaniglorismo” crítico y comercial bastaría con introducirla en el mercado con la firma de un nombre de más enjundia. Pongamos en este caso el de David Cronenberg.

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Porque tras esa apariencia de película insustancial de “monstrua” y científicos locos, “Splice” tiene mucha mucha chicha. De hecho los que se esperen un slasher biotecnológico con sangre y muerte a borbotones van a quedar considerablemente decepcionados. El que la estrella de la función sea una mutante creada en laboratorio no debería desviar la mirada del espectador sobre sus creadores, convincentemente interpretados por dos actores de talla como son Adrien Brody y Sarah Polley.

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Natali no se queda en la tópica superficie con disgresiones éticas acerca de trabajar con material genético humano en el laboratorio, va mucho más allá. Esta peli va sobre la inmadurez, sobre tomar conciencia de ser responsable de una vida (in)humana, sobre el concepto de propiedad aplicada a los seres vivos, y también sobre el hecho de proyectar las frustraciones, miedos y deseos sobre un tercero más débil. Los personajes de Clive y Elsa se erigen como novísimos arquetipos de la clase acomodada en la era post-ideológica: inteligentes, hedonistas, nerds en el sentido cool de la palabra (como mola su pisito freakie) y que ven y viven la vida como algo que no se debe tomar demasiado en serio. Pero siempre hay puntos oscuros, que el director canadiense adapta al contexto del film con enfermizos y fascinantes resultados.

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Dos (fascinantes) piezas breves

Viernes, 16 de julio de 2010

La intro de programa de TV y el tráiler, dos miniproductos audiovisuales cuyas funciones oscilan entre la propaganda, la imagen de marca y el  puro relleno. No por ello muchas de estas piezas dejan de rebosar genialidad. Hoy he visto dos muy buenas:

Get the Flash Player to see the wordTube Media Player.

La intro, la del programa “De buena ley” (juicios populares televisados, ya saben). Esas personas de la calle representadas como minúsculas figuritas, rodeadas por sobredimensionados objetos, símbolos de aquello que rige nuestras vidas y nos subyuga. Solo falta una mano gigantesca manejando las figuras (¿Dios?) para definir completamente la dimensión mítica del corto.

El tráiler, el que promociona “The Social Network”, la nueva de David Fincher, a estrenar en otoño. En ella se cuenta el siniestro origen de Facebook, esa pieza de software que demuestra que una idea realmente puede cambiar el mundo. Si de algo ha sido impulsora esta red social es de la hiperemotividad de todo a cien que podemos ver a diario en los “muros” de millones de abonados al invento. Los publicistas han utilizado esa poderosa  arma (cover de “Creep” mediante) para crear empatía con el usuario medio de Facebook en los primeros 30 segundos de la pieza, y después mostrarnos la naturaleza de los “men behind the curtain”, los demiurgos que están forjando esta nueva sociedad, con sus juicios, sus envidias y sus millones. Más mito.