¡Huir hacia adelante, sin mirar atras!. Esta frase, así con sus signos de exclamación es la que para mí mejor define el movimiento de vanguardia de principios de siglo (XX) conocido como Futurismo.
Surgido en Italia, y evolucionando con no poca afinidad con el fascismo, sus valores filosóficos (“¡Viva la guerra!”,”¡Fuego a las bibliotecas!”…) no son muy apreciados que digamos, pero hay que admitir que, en muchos aspectos, el mundo se ha vuelto extremadamente futurista por pura inercia… El caso es que recientemente me he encontrado con dos excelentes obras fuertemente vinculadas a esta corriente artística, aunque cada una a su manera.
La primera y más evidente es la película “Vincere” de Marco Bellocchio. Digo evidente porque Mussolini es uno de sus protagonistas y tanto los futuristas como sus consignas aparecen en ella de manera explícita. El director se sirve del dramatismo exagerado, la música enfática y una narrativa “urgente” para contarnos la historia de Ida Dalser, amante y colaboradora del dictador cuando éste no era más que un periodista con ansias “revolucionarias”. Una vez ascendido al poder, Mussolini abandona a Ida y al hijo de ambos, que no reconocerá. El meollo de “Vincere” está en la lucha de Ida por conseguir ese reconocimiento, a costa de su libertad y la mismísima cordura. Un periplo emocionante a la vez que terrorífico y perturbador, en el que no cabe la razón, solo tirar hacia adelante pase lo que pase sin pensar en las consecuencias.
Por su parte, el manga “Viaje” de Yuichi Yokoyama también tiene su punto futurista, tanto por su rupturismo gráfico y narrativo como por su temática. “Viaje” cuenta eso, un viaje de tres individuos en tren, sin diálogos, sin argumento, pero con una obsesión clara por parte del autor: capturar la sensación de movimiento, de tránsito, de velocidad. Su idiosincrasia no podría estar mejor explicada que en el manifiesto futurista de Marinetti: “…un automóvil rugiente, que parece correr sobre la metralla, es más bello que la Victoria de Samotracia”.
Yokoyama se las arregla para replicar con su abstracto trazo esos momentos únicos del viaje en tren: El sol entrando por las ventanillas en cambiante dirección e intensidad, las gotas de lluvia deslizándose sobre los cristales, los edificios pasando a toda velocidad, paisajes grandiosos que se descubren tras una curva o al salir de un túnel… una experiencia embriagadora… y muy futurista.
Impresionante corto de Pilpot en el que mediante el tratamiento de la imagen, consigue dar apariencia de animación stop motion con maquetas a filmaciones reales de la ciudad de Berlín:
Se dice que con “Los Soprano” comenzó la era dorada de las series de TV en EEUU. Su valiosísima combinación calidad/popularidad hizo posible que las cadenas se atrevieran a ir un poco “más allá” con sus productos. “Six Feet Under”, “The Wire”, “Deadwood”,”Sons of Anarchy” y tantas otras deben en parte su existencia al camino abierto por esta obra magna creada por David Chase.
No voy a enumerar aquí las excelencias de la serie porque ya lo hice anteriormente en dos post (parte 1, parte 2) a los que les remito. Solo decir que, a falta de visionar aún mucho (supuesto) buen material, sólo he encontrado una serie que realmente pueda poner a la altura de la que nos ocupa, la magnífica “Mad Men”, a la que recomiendo echen un ojo.
No soy muy de obituarios. En los casi cuatro años que llevo con el blog no he posteado una sola nota necrológica, pero creo que la prematura muerte del genial Satoshi Kon (46 años) bien merece unas líneas de duelo.
Porque en esta ocasión la tristeza no viene solo porque se nos ha ido un verdadero grande de la animación, sino también porque da la impresión de que al hombre le quedaba aún muchísimo que ofrecer. De sus comienzos como discípulo de Katsuhiro Otomo a principios de los noventa, fue evolucionando a una velocidad endiablada, llegando, en mi opinión, a superar a su maestro con esas dos joyas onírico-jungianas que son “Paranoia Agent” y “Paprika”, obras que demostraron como pocas el auténtico potencial del cine de animación (en 2D para más inri) a la hora de abordar ciertos temas e historias en los que la “imagen real”, por mucho CGI que le chuten, no puede dar la talla.
En fin, nunca sabremos lo que nos hemos perdido. Solo queda esperar que siga vivo mucho tiempo en ese inconsciente colectivo que tanto le gustaba retratar (metafóricamente) en sus películas y que su legado sirva para inspirar a futuras generaciones de autores. Sniff…
Amarga parábola sobre la inmigración realizada por Ivan Brun como encargo para un monográfico acerca de las relaciones entre el cine y el cómic. No se resistió a retorcer el concepto y llevarlo a su terreno:
“Porque el español que opera en Internet ha alcanzado la madurez de una persona muy democrática: nada le gusta más en el mundo –aparte de consumir- que creer que su vida es de gran importancia. Pero no valiosa en el sentido biológico. No. Es importante porque tiene unos valores. El internauta español que feisbuquea es listo, tiene una vida muy interesante, tanto en cuanto a trabajo, conocimientos y aspiraciones; no digamos ya en vida social, y no hablemos de talento, inteligencia y encanto personal, y otras bondades… por tanto, su vida, sus pensamientos, sus ocurrencias, son merecedoras de ser propagadas a los cuatro vientos.”